Descripción
En el umbral de la eternidad, no caminamos solos. Esta pieza, esculpida con una devoción profunda, rinde homenaje a la protección divina y al consuelo maternal que guía el alma hacia su descanso final. La delicada presencia de la Virgen y la figura del ángel en oración transforman este espacio en un sagrario de paz, donde la fe se convierte en el lenguaje del amor que perdura. Es un tributo concebido para quienes encuentran en su espiritualidad la fortaleza necesaria para la despedida, ofreciendo un entorno de serenidad donde la memoria es custodiada bajo la mirada benevolente de lo divino.




